domingo, 8 de febrero de 2015

La dictadura militar y la década del 70 en Villa Celina

Fragmento del libro "Historia de Villa Celina y barrios vecinos", CLM, 2012.

 El 24 de marzo de 1976, una junta militar integrada por el general Jorge Videla, el almirante Emilio Massera y el brigadier Orlando Agosti, tomó prisionera a la presidente María Estela Martínez de Perón e instauro un golpe de estado que impuso una nueva dictadura. Se inicio así un proceso de disciplinamiento y reorganización de la sociedad argentina, según una ideología determinada, que fue conocido como “Proceso de reorganización nacional”. No sólo se trató de recuperar la obediencia de aquellos que desconocían la autoridad política o económica de los gobernantes o los capitalistas, se trato además, de eliminar cualquier oposición al proyecto que tenían los funcionarios militares y civiles: un país basado en el modelo económico neoliberal. A todos ellos, se los comenzó a denominar como subversivos, y se implemento una guerra (conocida también como guerra sucia), contra dicha subversión, con el solo objetivo de desarticular cualquier estructura organizativa de la sociedad que fuera capaz de ofrecer resistencia al nuevo modelo. No es un dato menor, conocer la cifra que expone que, el 30 % de los desaparecidos eran obreros, el 21 % eran estudiantes, el 18 % empleados y el 6 % docentes. Todos ellos, miembros de una generación que quiso cambiar el mundo y no pudo. La zona de Villa Celina, conformada por numerosos núcleos habitacionales que se formaron en distintos periodos históricos, y reunía a diversos vecinos con un arduo compromiso político y actividad ciudadana, desde fomentistas, activistas sociales, y militantes de diversas ideologías.
 El vecino Carlos Alfarano, militante del Partido Comunista, nos contaba: “Lo que pasa es que acá, había bastante militancia. Estaba la juventud peronista, mira, en el barrio Vicente López, había una agrupación, que nosotros habíamos hecho la multipartidaria, que era la Facundo Quiroga, estaba formada por una serie de muchachos que eran peronistas, había otros que eran socialistas, estaban los hijos de Licandro Acosta que eran del partido comunista. Pero también estaba el comando de organización, el que estaba Brito Lima y estaban los otros muchachos de Ciudad Evita, que actuaban acá también (…) La Facundo Quiroga, había hecho unos murales en la entrada de Vicente López, un día vinieron, estaban todos enchastrados, nadie lo firmaba pero todos sabían, fueron a la casa y se los llevaron preso, en los años de la dictadura, aunque la represión empezó con Isabelita” .

 Pero en la zona también vivían algunos miembros de las fuerzas. El origen mismo de los barrios Vicente López, Sarmiento y Urquiza, como así también las etapas de gobiernos militares que conformaron el barrio Gral. Paz, poseía entre sus habitantes a numerosos militares y policías, de los cuales, muchos, participaban activamente de la represión. En el libro “La Voluntad” de Caparrós y Anguita , se menciona el caso del suboficial Alberto Casco domiciliado en la calle Rivera al 1000, y el suboficial segundo Leguizamón, que habitaba la casa 164 del barrio Vicente López, entre otros.

 A modo de homenaje, queremos mencionar a los vecinos de la zona que fueron detenidos y desaparecidos durante la última dictadura, quienes jugaron, amaron, lloraron, rieron, y formaron parte de un barrio con identidad propia. A ellos, a sus sueños, a su lucha social, está dedicado este capítulo:
1 y 2) Norma Lidia Puerto y su marido Daniel Jorge Risso Una descendiente de las familias pionera, la docente Norma Lidia Puerto, hija de Norma Robutti, que se había casado con Daniel Jorge Risso, compañero de vida y de militancia ya que ambos eran peronistas revolucionarios del movimiento villero MR17 de zona oeste. La hija menor del matrimonio enunciaba: “Norma era una apasionada a la lectura, por eso comenzó a estudiar Letras en la Facultad de Filosofía y Letras de la UBA. Como docente trabajo en la escuela de los Hnos. Maristas de Villa Lugano y fue catequista en la Iglesia Sagrado Corazón de Jesús de Villa Celina” . Los represores habían intentado secuestrar a Norma en su casa de Rivera 2345, pero sin éxito, ya que había sido alojada en el hogar de unos amigos, lugar en donde, definitivamente, es desaparecida junto a su esposo y los dueños de la casa. Carlos Alfarano recordaba: “Cuando se llevaron a la piba que era la nieta de Robutti, Norma Puerta, de acá de la esquina que nunca se dijo, de la esquina de Unanué y Blanco Encalada, el marido de la piba de Latini, estaban en la Plata, y él era de allá, desapareció y nunca más. De ahí vos fijate que cuando vienen a buscar a la bisnieta de Robutti, la vienen a buscar acá, a la casa de la mama, cuando se ven, un pibe que era del PC, sabía que estaba del barrio Urquiza, se fue corriendo, cuando el llego, ya había llegado el primero y se lo estaban llevando. De acá, yo no sé si fue del 5º monobloc, dice que el hermano e ella, que ella no sabía bien si era Montonero o era del ERP, vinieron lo sacaron fueron a la terraza y de la terraza lo tiraron, y de ahí todo el mundo se cayó la boca. Yo tengo un par de amigos que no sabían nada, o sabían y se callaron, porque recién ahora se entiende lo que había pasado” .

 3 y 4) El 10 de octubre de 1977 fueron secuestrados desaparecidos Ramerio Pérez y su hijo Eduardo Alfredo Pérez. Eduardo nació el 3 de marzo de 1957 en Buenos Aires, era hijo de Ramerio Pérez y Felisa Nilda Sotelo, oriundos de General Pico, provincia de la Pampa. En su adolescencia la familia se instaló en La Matanza. El 10 de octubre de 1977 llegó por la mañana a Villa Celina, desde General Pico y esa misma noche a las 20, él y su padre fueron secuestrados en su domicilio en presencia de la familia. El autor Roberto Baschetti , en su libro “La memoria de los de abajo 1945 - 2007, Hombres y mujeres del peronismo revolucionario” expone en referencia a Eduardo, que trabajaba como técnico en montaje de ascensores en la fábrica Electra y reivindica su condición de militante en una organización del peronismo revolucionario, la “17 de octubre” (FR-17). En la CONADEP su caso figura como Desaparición Forzada. 10/10/77. CCD Club Atlético. Legajo 5093. Eduardo tenía 20 años. Ramerio Pérez nació en Conhello el 17 de junio de 1929, de joven se marcho al Gran Buenos Aires en donde se caso con Felisa Sotelo y tuvo 3 hijos. Formó parte del Peronismo de Base (FAP) y de la Juventud Peronista y termino integrando el Movimiento Revolucionario 17 de octubre. Era grafico y actuaba junto a Raimundo Ongaro. Fue detenido y desaparecido junto a su hijo en su hogar en Villa Celina. CONADEP Legajo 5095.

 5) Manuel Reinerio Samudio Alonso Según legajo de la CONADEP , también debemos recordar a Manuel Reinerio Samudio Alonso, paraguayo, nacido el 17 de junio de 1933, de profesión agricultor, quien a los 45 años de edad, un 11 de abril de 1978 desaparece de Villa Celina, y hasta el momento se desconoce su paradero o destino final de sus restos. Vivía en la calle Maipo N° 543 Villa Celina

 6) Correa Palla Oscar Miguel CONADEP 4126 , desaparición forzada, tenía 30 años de edad y desapareció de su hogar en Villa Celina el 25 de febrero de 1978.

 7) Detención y desaparición de Julio Carbajal Villa Celina, Buenos Aires, Argentina, 1977/12/02.

 8) Campolongo de Castro Graciela Detenida desaparecida el 30 de mayo de 1976, vivió en Ing. Silveyra 4075.

 9) Gambabde Ruperti Carlos Alberto Detenido desaparecido el 23 de marzo de 1977, vivió en Monobloc Nro. 33, 3°C, del Barrio General Paz. Pero no sólo existían grupos de origen peronistas, el PRT – ERP también tenía militantes de sus filas en la zona, aunque no existen abundantes registros. Uno de los pocos que pudieron verificarse fue el caso de Mario René Espinoza Barahona , chileno de 25 años, militante del MIR, quien era conocido como “Mauro”, y que fue alojado por un amigo militante del PRT-ERP que vivía en la zona de Villa Celina y que se hacía llamar “Salvador”, ambos desaparecieron en 1976. Mauro fue visto por última vez a fines de agosto de 1976 en Automotores Orletti, centro clandestino de detención y tortura ubicado en Buenos Aires, conocido por albergar detenidos de distintas nacionalidades del Cono Sur, dentro del marco de la operación Cóndor.  

La guerra de Malvinas
Luego del ejercicio permanente del terrorismo de estado, la supresión de libertades, y el desmembramiento de la sociedad argentina, la dictadura militar, autodenominada Proceso de Reorganización Nacional, no había logrado solucionar ni económica ni socialmente las grandes diferencias que existían en nuestro país. Aunque podemos mencionar que para muchos autores, fue un éxito rotundo, ya que los objetivos de dicho proceso se basaron justamente en el desmembramiento social y la implementación de un nuevo modelo económico, lo cual fue realizado casi totalmente. En ese contexto el gobierno militar, inicia lo que se conoció como Guerra de Malvinas, en la cual muchos soldados conscriptos recién incorporados, fueron enviados al frente de guerra. Cabe mencionar, que fueron muchos los soldados vecinos de nuestro partido que fueron a la guerra, y de ellos es necesario recordar y homenajear al soldado Juan Rava, quien hoy en homenaje es recordado nominalmente, en una de las calles de Villa Celina, y al soldado Medina, caído en el Crucero Belgrano, de Barrio Sarmiento. La madre de este último, Celia Gómez , recordaba: “En el barrio a él todos los querían, le decían “Manolo”, Manuel Alberto Medina. Él iba a la 102 de Vicente Lopez, y después la suspendieron y después fue a la 97, termino acá. A los 18 años le tocó el servicio militar, fue esa desgracia que pasó en el 82, en el crucero General Belgrano. Para febrero vino él, fue el último viaje que vino. Le dijo a papá, yo se que algo va a pasar algo malo. Y ya ese día no se quería ir. Me decía mami no quiero ir. Yo le dije, si no cumplís va a pasar peor. Y bue, se tuvo que ir. Yo me enteré de esta desgracia de mi hijo en el club, porque yo tejía bufandas para mandar para Malvinas, y vino una señora que no sabía que tenía un hijo en el Belgrano, y me dijo: -¿Sabía señora que le tiraron una bomba al Belgrano? - No, no pude ser, le dije. Entonces una señora me llevó a su casa, y nadie me quería decir. Porque ya lo sabían por la televisión. Y al otro día, vinieron de la Marina a traer los papeles, y ahí me enteré yo. Andábamos buscando por todos lados, hasta puerto Belgrano, por si andaba quemado, pero no nos dejaron entrar. Andábamos todos por toda la capital. Y él está como desaparecido. Y ya son 30 años y no sabemos nada. Siempre mi marido dice, él no está muerto. Está por ahí, por el barrio, ya no conoce a nadie, el corazón de nosotros dice así. Cuando hacen el homenaje, yo no voy, yo lo tengo en el corazón, y le pido a Dios. Para mí, mi corazón dice que está vivo”.
Soldado Manuel Medina.

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